jueves, 2 de octubre de 2014

El Loco de ayer y hoy*

Todo texto que pretenda exponer un esbozo histórico de algún tema, tendrá que tener presente que de poco servirá su lectura si ésta no colabora con la comprensión del presente. La locura a través del tiempo (1973) no es un texto académico, sino literario (o por lo menos eso opina quien ahora escribe), por lo cual no tiene pretensiones pedagógicas innecesarias, y más bien expone de una manera sencilla y completa, la manera en que el hombre ha entendido eso que aún hoy se llama Locura, y los empeños que ha desarrollado para hacerle frente a lo largo de la historia.


El presente trabajo parte de la revisión de dicho texto; específicamente en lo concerniente a dos aristas: 1) La imposibilidad definitiva de erradicar la Locura del universo psíquico humano, y 2) la semejanza simbólica de algunos métodos terapéuticos empleados en el pasado y en el presente para el tratamiento de la Locura. Las conjeturas aquí expuestas no pretenden ser piezas definitivas en la comprensión de la Locura; sino un aporte al debate de ideas que, finalmente, siempre enriquece a la investigación psicológica.

Hasta el próximo jueves.


Psic. Juan José Ricárdez.


*Puede revisarse el texto completo en los siguientes enlaces
http://issuu.com/juanjoserl/docs/el_loco_de_ayer_y_hoy.docx
https://es.scribd.com/doc/241698090/El-loco-de-ayer-y-hoy-docx#logout

jueves, 28 de agosto de 2014

Implicaciones psicológicas del alcoholismo (Parte II)**

Segunda parte: implicaciones psicológicas del alcoholismo

En psicología, particularmente desde la perspectiva psicoanalítica, el alcoholismo no es pensado como una enfermedad, sino como un síntoma. El síntoma, entendido como la manifestación conductual, intelectual o emocional de un conflicto que no ha podido ser pensado, requiere ser comprendido y no desaparecido.

Psicológicamente hablando ¿Qué rodea al consumo de alcohol?

Escape de la realidad

“Todos sentimos alguna vez la necesidad de huir de la realidad, o de otro modo no leeríamos nunca una novela, ni iríamos al cine, ni beberíamos un vaso de whisky” (Neill, 2004, p. 201).

Soporte emocional

Las experiencias de los alcohólicos en su niñez, con una madre característicamente sobreprotectora han producido demandas excesivas de consentimiento. La decepción y la frustración de estas necesidades orales desbocan la ira, pero el individuo se siente culpable por sus impulsos hostiles y se castiga en forma masoquista. Necesita que se le consienta de modo excesivo para apaciguar su culpabilidad, estimulando así un círculo vicioso. El alcohol apaga la ira y la decepción y es un sustituto simbólico del afecto. Pero también sirve para vejar a aquellos que le niegan cariño y resulta en una degradación masoquista [Sujetos pasivo-receptivos que no maduran].

Alcohólico tipo patriarcal

Actúa en forma ruda y agresiva pero por dentro le falta autoridad. Si tiene la poca fortuna de casarse con una mujer sádica o destructiva, es fácilmente dominado y se le hace sentir impotente y derrotado. Su impulso de beber se fortalece por su deseo de salir de la casa a beber valor artificial, y recuperar la alegría de vivir.

Alcohólico tipo matriarcal

Se caracteriza por la más intensa fijación en la madre. Permanece soltero y dependiente de una madre que odia a los hombres fuertes y lo trata emocionalmente como niño. Estas madres han criado a sus hijos por sí mismas. Ellas también pueden haber sido educadas en familias sin padre. Con sus hijos, ellas son consentidoras y sádicas, sobreprotectoras, y no toleran la independencia o la desobediencia. Defienden con fiereza a sus hijos del mundo exterior, pero aplastan la iniciativa y la autoconfianza. Ellas exigen lealtad incondicional prohibiéndoles a sus hijos que tengan cualquier relación con otras mujeres, y destruyendo cualquier relación que se pudiera presentar. Constantemente se quejan de tener que alimentar y cuidar a sus hijos mayores, pero sólo están satisfechas cuando estos hombres se quedan en casa con ellas. De este modo, ellas pagan la hombría de sus hijos, y sin embargo constantemente frustran los anhelos receptivos que han estimulado. Estos hombres beben para tener la ilusión de poder y para sentir que pueden satisfacer sus anhelos receptivos.

Lo que ambos tienen en común es: 1) Una imposibilidad para continuar la tradición patriarcal debido a su receptividad y pasividad, su miedo a las mujeres, mezclado con su resignación ante la desesperanza de la vida campesina y 2), el hecho de que ellos no están caracterológicamente orientados hacia la ética de la acumulación material. (Fromm & Maccoby, 1985, pp. 218-237)

Si seguimos sin atender las implicaciones emocionales que acompañan a todo cualquier padecimiento (ya sea como origen o consecuencia del mismo), difícilmente podrán emplearse estrategias de verdadero impacto para su abordaje.

Hasta el próximo jueves.


Psic. Juan José Ricárdez.



Referencias

American Psychiatric Association (2013) Guía de los criterios diagnósticos del DSM-5. Washington D. C.: American Psychiatric Publishing.

British Medical Journal (2014) Association between alcohol and cardiovascular disease. Recuperado de http://www.bmj.com/content/349/bmj.g4164

Fromm, E. & Maccoby, M. (1985) Sociopsicoanálisis del campesino mexicano. Distrito Federal: Fondo de Cultura Económica.

García, Cruz, Rivas, Sirvent & Villa (2014) Tratamiento de la bidependencia. Recuperado de http://www.psiquiatria.com/adicciones/tratamient%E2%80%8Bo-de-la-bidependen%E2%80%8Bcia/?utm_source=boletines+psiquiatria.com&utm_campaign=276fbb18d9-Boletin_Adicciones_16_07_20147_15_2014&utm_medium=email&utm_term=0_89ad673455-276fbb18d9-69442497.

Neill, A. S. (2004) Summerhill, un punto de vista radical sobre la educación de los niños. Distrito Federal: Fondo de Cultura Económica.


* y **Reseña de participación en el programa radiofónico "Alcoholismo: carrusel de la negación", en julio de 2014.



viernes, 22 de agosto de 2014

Implicaciones psicológicas del alcoholismo (Parte I)*

Primera parte: definición

Trastorno por consumo de alcohol (DSM-5)

Los trastornos relacionados con sustancias abarcan diez clases de drogas distintas: alcohol, cafeína, cannabis, alucinógenos (con categorías separadas para la fenciclidina [o arilciclohexaminas, de acción similar] y otros alucinógenos), inhalantes, opiáceos, sedantes, hipnóticos y ansiolíticos, estimulantes (sustancia anfetamínica, la cocaína y otros estimulantes), tabaco y otras sustancias (o sustancias desconocidas). Estas diez clases no son radicalmente distintas entre sí. Cualquier droga consumida en exceso provoca una activación directa del sistema de recompensa del cerebro que participa en el refuerzo de los comportamientos y la producción de recuerdos. Provocan una activación tan intensa del sistema de recompensa que se ignoran las actividades normales.

A. Un modelo problemático de consumo de alcohol que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y que se manifiesta al menos por dos de los hechos siguientes en un plazo de 12 meses:

1.       Se consume alcohol con frecuencia en cantidades superiores o durante un tiempo más prolongado del previsto.
2.       Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de alcohol.
3.       Se invierte mucho tiempo en las actividades necesarias para conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.
4.       Ansias o un poderoso deseo o necesidad de consumir alcohol.
5.       Consumo recurrente de alcohol que lleva al incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar.
6.       Consumo continuado de alcohol a pesar de sufrir problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por los efectos del alcohol.
7.       El consumo de alcohol provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.
8.       Consumo recurrente de alcohol en situaciones en las que provoca un riesgo físico.
9.       Se continúa con el consumo de alcohol a pesar de saber que se sufre un problema físico o psicológico persistente o recurrente probablemente causado o exacerbado por el alcohol.

10.   Tolerancia, definida por alguno de los siguientes hechos:
a. Una necesidad de consumir cantidades cada vez mayores de alcohol para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.
b. Un efecto notablemente reducido tras el consumo continuado de la misma cantidad de alcohol.

11.   Abstinencia, manifestada por alguno de los siguientes hechos:
a. Presencia del síndrome de abstinencia característico del alcohol (véanse los Criterios A y B de la abstinencia de alcohol, págs. 262–263).
b. Se consume alcohol (o alguna sustancia muy similar, como una benzodiacepina) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia. (Apa, 2014, p. 253-261)

Beneficios de dejar de beber alcohol

En concreto, los resultados de su trabajo que publica la revista ‘British Medical Journal’, demostraron que reducir el consumo de alcohol, aunque sea leve, se asocia a un menor riesgo de enfermedad coronaria, un menor índice de masa corporal (IMC) y niveles más bajos de presión arterial. (…) la reducción del consumo de alcohol, incluso para los bebedores moderados, puede provocar una mejora de la salud cardiovascular. (Bmj, 2014)

¿Por qué a pesar de los beneficios (sociales, de salud, etc.) de no consumir alcohol, se continúa consumiendo?


La bidependencia representa una doble dependencia: a sustancias y a personas. Podría definirse como una dependencia sentimental sobreañadida a otra adicción primaria. Afecta más a mujeres y tiene una gran morbilidad, hasta un 70% de adictas con pareja pueden presentarla. De añadidura, supone el primer factor de riesgo de recaída, ya que persiste una vez remitida la adicción, de ahí la importancia crucial de su tratamiento paralelo al puramente adictivo. (García, Cruz, Rivas, Sirvent & Villa, 2014)

Continuamos el próximo jueves.


Psic. Juan José Ricárdez.